domingo, agosto 10, 2008

Los clavos


Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia,
debería clavar uno detrás de la puerta. El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta.
Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.
Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día.
Después de informar a su padre, éste le sugirió retirar un clavo cada día que lograra controlar su carácter.
Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta.
Le dijo: “has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves”.
Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurará para siempre. ¡Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física!

7 comentarios:

Esther mosaicolimbra dijo...

No puedo escuchar esa música, ni ver la película, tiene algo especial que no puedo contar, pero tengo algo en común con la historia de la pelicula, pero me hace llorar.... Gracias por compartirla.
Colimbra.

Jan Puerta dijo...

Una excelente historia parábola para entrar en tu mundo.
Seguiré descubriendo páginas vertidas por esos ojos tan especiales.
Un abrazo

Annabelle dijo...

Muy buena historia, muy cierto buena forma de enseñarle al hijo, nunca se me hubiera ocurrido.

un beso

Caminante dijo...

Aunque ya conocía la parábola nunca está de más volver a recordarla de tanto en tanto, sobretodo porque a todos, de vez en cuando, nos vendría bien clavar algún clavo en la puerta para arrancarlos después y pararnos a reflexionar al respecto.

Sombras en el corazón dijo...

La conocía, la conocía; y es más, a algun@ ya se la he espetado... y oye, funciona, se calman :0)

Un abrazo

hawwah dijo...

esta historia siempre me ha gustado mucho...

besitos, lina

Sibyla dijo...

Sin duda, que es una historipara reflexionar!

Hay que pensar lo que se dice
antes de decir lo que se piensa...

Besitos
:)